MAMÁ...
Yo estoy loca, lo sé, y lo asumo. Realmente poco importa, pues a la única persona que puedo hacer daño es a mí misma, y eso sucede cada vez con menor frecuencia e intensidad.
El problema viene cuando un demente no sabe que lo es, o niega a su propia locura, convirtiéndola de este modo en una cordura peligrosa.
¿Y si además, el loco que niega su locura además es una mala persona?
El resultado es alguien devastador, cruel, manipulador, egoísta…
Esa persona es mi Madre.
Hasta ahora nunca había hablado de ella en el blog, por una razón muy sencilla, me sigue doliendo tener lazos de sangre con ella, me avergüenza haber salido de su vientre, ella es capaz de seguir torturándome y hacerme sentir culpable porque al fin y al cabo es mi madre, y la quiero.
Si me atrevo a llevarle la contraria, o simplemente no hacer lo que ella quiere, con su lengua viperina, afilada y envenenada clava dolorosas palabras en mi corazón. De ella he soportado los peores insultos que he recibido nunca. Por ella he soportado la humillación pública y privada. He cargado con sus culpas en numerosas ocasiones. Me ha despreciado y utilizado siempre que se le ha torcido algún cable, mucho más a menudo de lo que quisiera recordar.
Cuando decidí irme de casa, porque había insultado a mi novio, el insulto más grave que yo jamás le había escuchado, después de aprovecharse de él, de utilizarle y tratarle como a una basura sin él merecerlo en absoluto… Cuando me fui de casa intentó por todos los medios recuperarme (y cuando digo todos, quiero decir todos los malos). Yo no cedí, sabía que si regresaba a aquella casa la poca cordura que me resta se vería engullida por el ser al que llamo mamá.
Comprobó que sus tácticas resultaban inútiles… y decidió despreciarme. Le dijo a mi hermana que ya no tenía hija… y aún así, después de un tiempo la perdoné.
Ahora, después de un tiempo de relativa paz, ha vuelto a las andadas.
Sé que volveré a perdonarla, por poco que se lo merezca, por poco que desee escuchar sus palabras envenenadas, por más que me duela su presencia.
La perdonaré porque es mi madre y la quiero, aunque también la odie.

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MINICUENTO DEL DÍA:
El amor se fué, y en su lugar sólo queda un vacío lleno de mierda.




































destino dijo
a veces con el tiempo los seres humanos se comprenden, porque aprenden a verse y a quererse tal como son, con sus defectos, con sus virtudes, con sus errores y su forma de querer. pero el verdadero querer,
igual que el que une la sangre desde el momento de nacer, ese, no se tiene que comprender,
el amor simplemente es.
un beso @--
espero se te pase pronto ese malestar.
10 Mayo 2008 | 09:09 PM